lunes, 22 de diciembre de 2008

SUMISIÓN



Vi en sus ojos
El deseo de volar
Su mirada me decía
Quiero correr sin parar
Pero está clavada al suelo
Ella sola se clavó
Ideales y creencias
Son motivo, no razón
Mujer marroquí
Sumida en la sumisión
Esposa fiel
Con amor o sin amor
No se aparta del camino
Que su esposo le marcó
Mujer marroquí
Solo tus ojos veo yo
Sedientos de libertad
Que su dueña le quitó.



Esta poesía está dedicada a mi amiga, una mujer sobre todas las cosas.

LA PAZ Y LA ARMONÍA


Que las flores anidan
La paz y la armonía
Nuestras almas sintiendo
Nos lo podrían contar

Palabras viles
Y malos sentimientos
Romperán las cadenas
Que sin soldar están

Una palabra necia
En boca de los viles
Deshoja cualquier rosa
Sus pétalos caerán

No dejando que aniden
Rencores, ni la envidia
En nuestros corazones
Amor renacerá

COMPAÑERA SOLEDAD


Tú mi amiga soledad
testigo de mis desvelos
que has visto sufrir mi alma
y estremecerse de miedo

Soledad que no te apartas
del camino porque ando
que estás con ojo avizor
siempre a mi lado esperando

Aléjate soledad
aunque sea ve despacio
déjame vivir la vida
el aire ir respirando

Ay amiga soledad
compañera del camino
aléjate un poco más
que contigo yo he sufrido

LA HUELLA DE DIOS


Alguien me contó:

Que un creyente en el final de sus días, hablaba con Dios, enfadado, por la poca ayuda que había recibido de el, en sus momentos difíciles, durante su caminar por la vida.

Le dijo, Dios estuve tan mal, en esa ocasión en que murió mi madre, y tú en vez de ponerte a mi lado, te alejaste de mí.

En eso Dios sacó su registro (porque El tiene un registro de todos y cada uno de nosotros) y le contestó; mira por favor, esos pies que se alejan, no era Yo, si te fijas bien, te reconocerás, eras tú quien aligeró el paso, en esa ocasión para alejarse de Mí, Yo solo me rezagué para dejarte seguir libremente tu camino.

Quizás en esa ocasión si fui yo, pero y cuando necesitaba trabajo, te necesité mucho y tampoco Tú estabas allí, y bien que te supliqué.

Dios entristecido dijo, dime ¿quien ha dirigido tus pasos, esa mañana hacia el lugar donde encontraste el trabajo? Tus pensamientos eran otros, ¿lo recuerdas?

Habías pasado mucho, y era el momento, de que encontraras algo bueno en el camino.

Y así fue, ese trabajo te trajo muchas alegrías a tu vida. ¿Te ves, lo feliz que eras?

Este hombre en ese momento lloró, y recordó, era cierto, esa época fue tan buena en su vida, fue tan feliz.

Dios continuó… siempre me tuviste a tu lado, solo me alejaba de ti, respetando la libertad que te di, si tú no querías tenerme a tu lado, Yo aminoraba mi paso y te dejaba continuar solo, pero si tu deseo era verme junto a ti, entonces corría y me ponía a tu vera y caminaba a tu par.

Tú sin embargo sabes Dios que cuando estuve enfermo, en ese momento sí te necesité y mucho, pero Tú no estabas, y entonces señalando el registro dijo miraaaaa caminaba solo, aquí solo hay unas huellas, no estabas, no te tuve.

A lo que Dios con lágrimas en los ojos le contestó, te equivocas de nuevo, fíjate bien, solo hay unas huellas, tienes razón, pero son profundas ¿las ves? Estabas tan débil, no podías caminar, te llevaba en brazos, esas huellas que se ven, tan profundas eran las mías, cargué contigo todo el tiempo.

Aquí más que nunca estaba contigo, no estaba junto a ti, estaba unido a ti.

El hombre entonces calló y lloró amargamente, nunca supo que había sido conducido por Dios y que le había tenido tan cerca siempre.

Dios nunca se aleja de los humanos, nosotros por la libertad que nos fue dada decidimos estar cerca o lejos de Dios.


Este escrito no es mío lo escuché hace mucho y recordándolo decidí escribirlo.

POR COMO ERES


No sé si escribo al amigo, al ser humano, o al poeta.
Pero sé que los tres, son la misma persona, Santiago Gil.
Porque es una de las personas que más quiero.
Por como es, porque siempre me contradice, porque me dice que soy única.
Por su genio, por su forma de ver las cosas.
Porque no le importa el que dirán, solo le importan las cosas importantes.
Porque siempre esta a mi lado, y se entrega sin reservas, porque es una gran persona,
Por lo que me ha enseñado, y porque es libre y libre continuará.
Mi admiración y todo mi cariño para él.



El frío invade mi cuerpo
el temor se apodera de mi
un sudor recorre mi interior
esta es la única sensación
miedo… y dolor
como dije tantas veces
eres único en tu especie
ser humano como eres
que por tu forma de amar
y tu forma de vivir
porque sabes querer
hieres a veces también
porque vuelas como ave
mas, te he visto disfrutar
en tu paseo matinal
por como eres sin más
te quiero yo repetir
por eso te quiero así.

domingo, 21 de diciembre de 2008

SABÍA QUE LA PERDÍA

Dejó que ella se marchara
Sin mover siquiera un dedo
Inmóvil con el silencio
Presenció aquel hundimiento
La relación tormentosa
De amores que habían sufrido
Le llevó a perder de vista
El amor que habían tenido
Se olvidó cuando la amara
De las palabras de amor
De besos y de pasiones
Que su cuerpo despertó
Se olvidó de las promesas
Que abrazados procesaban
Y del temblor de su cuerpo
Cuando ella le tocaba
Inerte bajo la luna
Quedó sin decir palabra
Sabía que la perdía
Y dejó que se marchara

LOS RECUERDOS


Esta mañana estaba especialmente predispuesto a recordar, lo hacía muchas veces, desde que no la tiene. Y es que su mente era feliz con tan solo recordarla.
Cerrando los ojos podía verla allí como tantas veces, a su lado, sonriendo, con la sonrisa que la caracteriza, y esos ojos escudriñadores, como queriendo respuestas, que con ellas, o no, nunca serian contestadas.
Cuando la perdió, algo sospechaba, pues hacía días la encontraba intranquila, inquieta, con mucho desosiego, no puede decir que eso le vino de sorpresa, eso sucedería tarde o temprano, lo que si le pilló de sorpresa fue el dolor que eso le ha ocasionado, el la quería pero siempre había creído que estaba preparado para la separación, teniendo en cuenta que era algo que ambos sabían había de terminar, pero claro fueron años de convivencia, tardes de pasión, de charlas amenas, comidas especiales, en definitiva de amor, porque si algo podría decir de ella, y de ese tiempo, es que se sintió amado. Ella le había amado hasta el infinito, una sonrisa se dibujó en su rostro, ahora ya cansado por el paso del tiempo, al recordar las palabras que ella repetía tantas veces: "porque te quiero tanto, me pregunto" el respondía y ¿tienes respuesta? NO, y eso es lo que más me molesta.
Paseó sus pensamientos, por aquella tarde en que ella, por fin decidió, que era el momento de hablar, algo andaba por su cabeza desde hacia días y el lo sabia, no en vano le había preguntado a veces que ¿ronda por esa cabecita? (y es que la conocía muy bien).
Ella comenzó hablando despacio, y se esforzó por permanecer tranquila.
No lo consiguió.
Su voz se entrecortaba, y el deseo de llorar la obligaba a dejar de hablar y respirar hondo.
Entonces razonó con el, lo difícil que resultaba para ella esta relación de renuncia, necesitaba mas, y ella sabia que el nunca se lo daría.
Habló de ese doble juego que ella pensaba que el tenía, eso de ¿quien sabe que pasara mañana? que era un argumento que él utilizaba a menudo, ambos sabían que nunca habría un mañana para ellos.
Habló del dolor que ella sabía ocasionaría a otras personas, si en algún momento hubieran tenido ese mañana.
Habló y habló de puro nerviosismo.
Ya en sus comienzos habían hablado de eso, él reconoce que siempre apartó el tema, porque hablar de eso significaba dejar demasiadas cosas claras, o aparcadas, eso en una relación así, no era beneficioso.
Ya en alguna ocasión, quería haber dejado la relación, pero siempre volvía y con ese: " no puedo vivir sin ti", continuaban sin mas.
Pensó que así sucedería de nuevo, pero se había equivocado, ella no volvió.
Un escalofrío recorrió su cuerpo al volver a la realidad y comprobar que ella no estaba.
No deseaba apartar de su mente, ese recuerdo que tan placentero le resulta y a la vez tan doloroso.
Ya se habían visto en algunas ocasiones, y ella le había dicho que por fin pudo superar esa etapa, así que sabía perfectamente que se había acabado.
La perdió.
De todos esos años solo quedaron buenos recuerdos, porque aunque alguno malo habrá, ninguno de los dos desea recordarlos.
Las lágrimas brotaron de sus ojos, y se sorprendió al ver cuanto amor había perdido.
Me estoy haciendo viejo, pensó.
Y se preguntó que habría pasado si tantas cosas que la sociedad impone, y nosotros mismos, no hubieran cortado de raíz, ese amor que un día vivieron.
Hombre de ninguna fe en el amor eterno, o para toda la vida.
Solo sabe una cosa, un día fue amado y vivió un amor que nunca será olvidado.
Ha tenido suerte, no todo el mundo, puede decir lo mismo.